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El Molino de la Roperia

Sofonisba Anguissola

Dado que nació en pleno Renacimiento, es sorprendente que Sofonisba Anguissola pudiera destacar como una de las mejores pintoras de dicho movimiento teniendo en cuenta las limitaciones que tuvo a lo largo de su carrera. Además, es la única artista femenina con una obra expuesta en el Museo del Prado en la colección permanente.

Aun así, a pesar de no poder recibir clases de anatomía o dibujar modelos al natural por considerarse indecoroso, su técnica llamó la atención de otros grandes artistas como Van Dyck, o el mismísimo Miguel Ángel, del que incluso recibió clases de manera informal.

Y es que no sólo destacaría por sus obras, sino que llegó a ser pintora de la corte, además de dama de compañía de Isabel de Valois, reina consorte de Felipe II.

Erróneamente, muchas de sus obras fueron atribuidas a otros artistas masculinos como Zurbarán o El Greco, por no estar firmadas, de ahí que cayese en el olvido hasta que dos historiadoras decidieron otorgar a Sofonisba el lugar que merecía en la historia.

Sofonisba Anguissola no fue una mera pintora de la corte, sino que fue pionera en que otras mujeres pudieran recibir formación artística y abrió la puerta a que pudieran ser pintoras de la corte a lo largo de toda Europa.

Su historia

Nació en Cremona, donde fue la mayor de 7 hermanas. Sus padres, procedentes de familias nobles, consideraron esencial que sus hijas se cultivasen y tuvieran una educación extraordinaria. Y, por su puesto, eso incluía las Bellas Artes.

Según la propia familia Anguissola, habían estado relacionados en el pasado remoto con Cartago, de ahí el nombre de Sofonisba, que fue hija del General Cartaginés Asdrúbal. Y no fue la única de la familia, su hermano menor se llamaba Asdrubale en honor al propio general.

Así, junto con una de sus hermanas, acabarían estudiando de la mano de un artista local llamado Bernardino Campi, aunque continuarían sus estudios en el taller de Bernardino Gatti. Durante sus estudios, uno de los mayores obstáculos que encontró fue el de no poder realizar retratos ni dibujos al natural, pues se consideraba indecoroso que una mujer viese un cuerpo desnudo o que pudiese estudiar la anatomía del cuerpo humano.

Estas restricciones impuestas por la moral y las costumbres de la época no frenaron a nuestra artista, y es que su gran talento, pero sobre todo su creatividad, y especialmente gracias a su extensa familia, creó su propio estilo de retrato y autorretrato, donde Caravaggio o Rubens la imitarían en sus propias obras.

SofonisbaAnguissola
Fuente Wikimedia

Sofonisba en la Corte del Imperio Español

Después de varios años de formación, donde llegó a ser aprendiz de Miguel Ángel aunque de manera informal. El padre de Sofonisba Anguissola envió algunos de sus dibujos al artista, así que ésta fue a visitarlo a Roma. Allí le pidió que dibujara a un niño llorando, así que dibujó el “Niño mordido por un cangrejo”. Impresionado por su técnica, decidió instruirla durante dos años.

Tras la boda de Isabel de Valois con Felipe II, Sofonisba Anguissola llegaría a la corte recomendada por el Duque de Alba, para convertirse no solo en pintora de corte, sino también en maestra y dama de compañía. Tenía en ese momento la tierna edad 24 años.

Durante sus años en la corte, realizó multitud de retratos, no sólo de la reina consorte, sino de Felipe II. Muchas de estas obras han sido injusta y erróneamente atribuidas a artistas masculinos coetáneos de Sofonisba.

Muchas de sus obras decoraban el extinto Alcázar de Madrid, que fue destruido a consecuencia de un incendio en el edificio. Se perdería así gran parte de su colección.

Una de las obras que tradicionalmente se han atribuido a El Greco, se ha demostrado recientemente que en realidad fue obra de Sofonisba Anguissola. Nos referimos a “La Dama del Armiño“. 

Además, una de las obras de Sofonisba tiene el récord de ser el cuadro más copiado de España. Hablamos del retrato que la artista hizo a la reina Isabel de Valois y que fue precisamente titulado “Isabel de Valois con Marta Cibelina“.  Y es que fue copiado hasta por Rubens.

¿Cómo llega Sofonisba Anguissola a El Molino de la Ropería?

Una vez más, gracias a nuestra colaboración con el taller de arte leonés Summa Artis, incorporamos a Sofonisba Anguissola a las paredes de El Molino de la Ropería gracias al estudio que realizaron en el impacto de las mujeres en el arte a lo largo de la historia.

Si algo nos ha enseñado la historia, es que tapar todo aquello que es indecoroso o que una falsa moral no nos permite. Uno de los valores fundamentales de El Molino de la Ropería es el de tener el derecho de elegir lo que cada uno quiera ser, al igual que Sofonisba decidió ser artista y luchó por sus derechos.

Sofonisba se autorretrató en numerosas ocasiones, en parte debido a las limitaciones de la época, así que practicó con ella misma. Es así como el taller decide emular uno de sus autorretratos más conocidos “Autorretrato en el Easel“.

Sofonisba Anguissola
Sofonisba Anguissola por Summa Artis León.

Se considera a Sofonisba Anguissola como una artista con una gran creatividad, así que en un alarde de emulación, el taller Summa Artis decidió continuar la serie de obras dedicadas a la mujer en el arte con elementos y utensilios reciclados, muchos de ellos pertenecientes a la familia de El Molino de la Ropería y algunos otros al propio taller. 

Así continuamos la serie donde no sólo ponemos en valor el trabajo de la mujer en el arte, sino también nuestro compromiso de reciclar y de crear arte dando una segunda vida a elementos cotidianos y olvidados.

Así luce Sofonisba Anguissola en el pasillo

Sofonisba Anguissola, a través de esta pequeña obra de arte, descansa en nuestro pasillo a la espera de nuevos huéspedes a los que poder recibir y contar su historia. No pierdas la oportunidad de conocerla en tu próxima visita a El Molino de la Ropería.

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