Una pausa deliciosa en un entorno único, para saborear lo extraordinario.
La versión completa para sentarse sin mirar el reloj.
Una experiencia abundante y celebratoria, pensada para grupos, cumpleaños y tardes que merecen convertirse en un plan en sí mismo. Té, dulces, salados y una mesa que invita a quedarse.
Una pausa dulce, ligera y un poco caprichosa.
Una versión más breve y delicada, ideal para dos personas, para una merienda especial o para disfrutar del ritual sin necesidad de una gran celebración.
Necesitamos al menos 24 horas de antelación para prepararlo como merece.
En la Sala Molinera o en el Jardín de Alice, según temporada y disponibilidad.
Dinos fecha, formato y número de personas; te indicaremos la opción que mejor encaja.
Cuéntanos la fecha, cuántos sois y cuál de las dos versiones tenéis en mente. Te confirmaremos disponibilidad.